domingo, 24 de mayo de 2015

Las Mareas del Periodismo nos acerca a Moeh Atitar

"Precisamente cuando eres becario es cuando más seguridad tienes, porque no tienes nada que perder"



Nos acercamos a Moeh Atitar. Licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid en el año 2005, con un Máster en fotografía especializada en ‘Documental’ por la escuela EFTI, con el Diploma de Estudios Avanzados (DEA) en el programa “Comunicación de Masas: Información y Masas” por la Universidad Complutense y el Título Universitario en Gestión y Comunicación Política, además de hablar francés, inglés y árabe.

Formando parte de medios de prensa escrita como el diario gratuito “20 minutos” y de medios generalistas como “El País”, siendo redactor, editor gráfico y fotoperiodista, y siendo su último trabajo el de Director de imagen de la campaña de Eduardo Medina para Secretario General del PSOE, actualmente se encuentra en paro, “pero no parado”.

Moeh nos parece un gran ejemplo que representa a la gran mayoría de estudiantes de periodismo de nuestro país, con experiencias propias y objetividad mezclada con opinión, este periodista y fotógrafo nos ofrece una grata conversación que narra la actual situación de esta profesión, además de enseñarnos el blog que mantiene activo desde 2006, “Guerraypaz”, sobre fotoperiodismo, conflictos armados, Relaciones Internacionales, política y comunicación.

¿Por qué esta carrera? ¿Por qué eligió un estudio relacionado con la comunicación? ¿Por qué Periodismo?

Porque era lo que quería desde pequeño. No he querido ser otra cosa, siempre he querido comunicar, aunque reflexionando creo que más que periodista uno es más contador de historias. Yo siempre he tenido ese afán de contar a alguien cosa que no sabe, desde en un aula hasta en un periódico.

Y si hablamos de la moralidad que un fotoperiodista ha de tener ¿Qué le parece las impactantes fotografías que en los últimos años se han llevado el premio Pulitzer?

El debate moral o ético es eterno, más moral que ético, ya que moral tenemos todos. El debate ético es bueno, que la duda persista y si la duda existe nos tendremos que cargar de razón para realizar lo que estemos haciendo. En la fotografía en la que el hombre se va a tirar (‘New York Post’) y se va a suicidar esa foto me parece vomitiva porque creo que rompe una intimidad. Sin embargo la foto de Somalia de Kevin Carter (Premio Pulitzer) es una foto que conmovía, conmovió y solucionó. No es lo mismo una foto de esta señora que esta aquí en un hospital de calidad, que no aporta nada, que una foto en la que se ve las condiciones en la que están en una podredumbre extrema esa foto sí que aporta. Siempre tenemos que preguntarnos para saber si una fotografía es informativa, si su visualización añade una información nueva a la noticia. 

Con la crisis económica generalizada, la propia crisis de modelo de los medios de comunicación tradicionales y con en una constante evolución hacía nuevos soportes informativos a través de los continuos avances tecnológicos. En tosa esta extraña situación, ¿Se puede vivir del fotoperiodismo? ¿Cree que está siendo infravalorado?

Hombre, si le preguntas a Rafa Nadal si cree que su trabajo está infravalorado te dirá que sí que está infravalorado ¡y mira lo que gana! o Cristiano Ronaldo que siempre quiere un ascenso, o Messi que quieren ganar más. Yo creo que está infravalorado pero le voy a dar la vuelta a lo que normalmente se dice. Creo que los propios profesionales lo hemos infravalorado. Hay muy malos profesionales en los medios, y es hablar mal de compañeros ¡Sí! Pero no todos están preparados, seguimos estancados en la foto bonita, no hay una preparación, hay mucha gente que no tiene ni carrera universitaria, algo que para mí es básico, y mira que he conocido gente sin carrera, pero sin embargo tienen una cultura que son un torrente. Otros que han pisado una universidad y son un completo desastre, pero es que nuestra profesión es continuamente estudiar, y leer y tener la casa llena de libros.

¿Cree que es un buen momento para el periodismo?

No. Pero nunca ha sido un buen momento para el periodismo. Leer memorias de periodistas, siempre contamos lo mismo. Que estamos casi arruinados, casi fatal,  a punto de estar en el hoyo. Robert Capa para irse a la Segunda Guerra Mundial y realizar “Ligeramente Desenfocado” no tenía dinero y se jugó el dinero a las cartas. Capa cuando funda la agencia Magnum y es por así decirlo el director es un auténtico desastre,  cogía los últimos 100 dólares de la caja de la agencia y se iba a los caballos a jugárselos para tener más dinero. Pero es que nunca ha sido buen momento, eso que se dice que es mala época para el periodismo… a lo mejor es peor, por lo de coincidir con una crisis económica y un cambio de modelo. El papel está desapareciendo, la publicidad ha bajado muchísimo en todos lados, lo que ha hecho que tengamos que buscar nuevas maneras para ser rentables. El problema es que no somos buenos en el negocio, los periodistas no sabemos hacer negocio, sabemos contar historias, pues dediquémonos a eso, que venga otra a decirme como ganar dinero. El problema es que ahora, en este mundo cada uno tiene que saber cómo ganar dinero, ese es el problema.

Como fotoperiodista y redactor. ¿Ha vivido alguna situación o experiencia en la que ha tenido una disputa o discusión con su jefe por alguna decisión que le impuso?

Una vez en 20 minutos me pidieron hacer un trabajo de cómo sobrevivir siendo mileurista, un artículo con motivo de la celebración del uno de mayo, y yo me senté en mi mesa y pensé en quien podía llamar y pensé en llamar a los sindicatos y de repente pensé pero si yo gano novecientos euros, y fui a la jefa y le dije que me subiera el sueldo cien euros al mes. Claro ella me preguntó  el porqué, y la contesté que yo quería hacer el reportaje en primera persona pero que con novecientos euros no me llegaba, si me subía cien euros más se lo hacía en primera persona, le pareció una impertinencia, y la dije que no lo hacía y no lo hice. En la actualidad somos muy buenos amigos y todavía se lo recuerdo. 

En una profesión tan atada a las situaciones que las rodea y las personas a las que acceden a ella, como es el Periodismo. ¿En algún momento hay seguridad en el puesto de trabajo?

No. ¡No hay nunca seguridad!

Entonces si no la tiene alguien que cobra novecientos euros, un becario…

Precisamente cuando eres becario es cuando más seguridad tienes, porque no tienes nada que perder, si tu ganas mil quinientos euros o tres mil y tienes una hipoteca en un banco, dos hijos y un coche, estas “cagao”, tienes todo eso y cambia la foto y no vas a rechistar. Así que no eres libre nunca.  Hay que tener la capacidad de decir, ¡No, por aquí no paso! Pero no paso porque este con una resaca del copón y no quiero trabajar, si no que no paso porque esto está mal y esto no es lo que tenemos que hacer. Yo cuando me fui de “El País” me fui porque no tenía ganas de seguir y me apunté voluntariamente al ERE, pero hubo gente que me dijo que tenía suerte de poder hacerlo y que ellos no lo podían hacer porque tenían una hipoteca y se tenían que quedar. Un becario es súper libre.

También en “guerraypaz”, el título de su blog, describe el periodismo como el oficio más bonito del mundo, pero que muchos tratan de convertirlo en una pesadilla… ¿Se identifica con esta descripción?

Sí. Hay un libro que deberíais de leer. Que es de un “tramposillo” pero que es muy bueno es Enric González,  y escribió” Memorias Líquidas”, y trata sobre sus memorias en El País,  y él decía que cada mesa de redacción debe ser una trinchera, ya que la oficina es un campo de batalla, siendo la batalla principal contra los jefes. Yo he tenido jefes excepcionales, que cuando tú crees que las cosas se tienen que hacer de una forma y ellos de otra y aun así preguntan tu opinión y la valoran, y luego dictamina lo que cree, pero hay otro jefes que dicen “Por mis huevos” e imponen una manera de hacer las cosas. Y es entonces, cuando te preguntes realmente que haces allí. Entonces ahí te dan ganas de decir -Pues ponte tú, coge la cámara o el boli y hazlo tú. Yo he tenido jefes que me han levantado de la silla y se me han puesto a escribir.

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